¿Por qué Alberto Fujimori está en la cárcel?
Hace 10 años
El dinero no compra la felicidad, pero sí el chocolate.
A pesar de haber estudiado muchos años y combatir en mi familia el propio consumo de golosinas (desde que era cachimba le cambiaba regularmente los cepillos de dientes a todos en casa), debo admitir y confesar a voz en cuello que si una palabra podría definir el fin de semana pasado, sería la palabra Sublime.Sublime en helado, sublime blanco, sublime extremo, sublime stick, sublime normal. Y mini-morochas.Y claro, cualquier persona que se precie entender un poquito a las mujeres, notará inmediatamente al leer éstas frases superiores que mi estado de ánimo requirió bastante azúcar, al menos por el fin de semana.Hoy me siento mejor, las cosas van retomando lentamente su camino, y el único problema ha sido (y seguirá siendo?) básicamente, el camino en si.Lo que sucede es que como mujer, y nuevamente ésto quizá no lo entiende alguien que no sea mujer, es precisamente "el camino" o el rumbo de mi vida el que me ha estado causando problemas. Porque acostumbrada a ser siempre una mujer dependiente y decidida, en algún momento de mi vida me he visto "atada" a otra persona, y unir un destino que con tanto tino calculé por mucho tiempo, simplemente se ha visto variado por la añadidura de una persona más.Y es que quizá yo nunca sentí que me faltaba la mitad, nunca me sentí como la media naranja de nadie. Siempre fui una naranjota redonda y maravillosa por cuenta propia, y a veces he sentido, que con ésta añadidura a mi modus vivendi, vivir como naranja y media no me hacía exactamente feliz.Por qué? Porque depender de alguien más nunca ha sido mi fuerte, y la lucha interna entre seguir siendo yo misma, o tratar de seguir siendo yo misma (pero dejar de hacer todo lo que he venido haciendo hasta hoy por mi misma) para convertirme en ama y señora de una casa, y vivir pendiente de la vida y necesidades de otras personas, me deja exhausta al final del día.Hasta en el aspecto económico. Me he esforzado por terminar una carrera, me esforcé por ir más allá, cuando vi que la carrera no era suficiente, decidí por cuenta propia ingresar a uno que otro negocio en el que, debo confesar, me ha ido muy bien... y tener que dedicarme a sentarme en casa y usar la Amex del maridito... no me funciona. Particularmente si a veces me tinka que la tarjetita (por muy dorada que sea) no anda tan bien que digamos! Como diría mi abuela... "por fuera flores, por debajo, temblores"!!!No sé, hay algo que no me termina de dejar segura. Y se supone que el matrimonio debe transmitir seguridad. Y todavía, todavía que ni estoy casada, lo termino de sentir.Es más, me siento más segura sola, y la perspectiva de perder esa seguridad es la que me tiene intranquila.Creo que necesito otro chocolate.
© Blogger template Cool by Ourblogtemplates.com 2008
Back to TOP
3 comentarios:
Uys!, esas dudas siempre surgen mi estimada, y te entiendo perfectamente, lo mejor es que pienses con cabeza fria y lo converses con el susodicho.
Un beso, lindo y reflexivo blog ya estas en el g reader ( aunque de tiempo voy fatal prometo leerte)
Macla llegas cuando tampoco tengo tiempo. Yo fui super independiente toda mi vida hasta que me casé decidi hacer una maestria de 3 años y full time. Ahi si que recordé ser hijita de papa. No me molesta siempre y cuando no se tenga problemas economicos sino me da cargo de conciencia. Por eso mismo empece a trabajar. a la larga has de hacer lo que te haga feliz. y ojo, parece simple, pero la decision es dificil.
La verdad, cada vez que dios escucha mis plegarias y vuelve SORRENTO, pierdo el control.
Me gusta ser vicioso.Libros, música, ropa,cachivaches...
Lo siento.
Saludos!
Publicar un comentario