lunes, 29 de septiembre de 2008

Sublime

A pesar de haber estudiado muchos años y combatir en mi familia el propio consumo de golosinas (desde que era cachimba le cambiaba regularmente los cepillos de dientes a todos en casa), debo admitir y confesar a voz en cuello que si una palabra podría definir el fin de semana pasado, sería la palabra Sublime.

Sublime en helado, sublime blanco, sublime extremo, sublime stick, sublime normal. Y mini-morochas.

Y claro, cualquier persona que se precie entender un poquito a las mujeres, notará inmediatamente al leer éstas frases superiores que mi estado de ánimo requirió bastante azúcar, al menos por el fin de semana.

Hoy me siento mejor, las cosas van retomando lentamente su camino, y el único problema ha sido (y seguirá siendo?) básicamente, el camino en si.

Lo que sucede es que como mujer, y nuevamente ésto quizá no lo entiende alguien que no sea mujer, es precisamente "el camino" o el rumbo de mi vida el que me ha estado causando problemas. Porque acostumbrada a ser siempre una mujer dependiente y decidida, en algún momento de mi vida me he visto "atada" a otra persona, y unir un destino que con tanto tino calculé por mucho tiempo, simplemente se ha visto variado por la añadidura de una persona más.

Y es que quizá yo nunca sentí que me faltaba la mitad, nunca me sentí como la media naranja de nadie. Siempre fui una naranjota redonda y maravillosa por cuenta propia, y a veces he sentido, que con ésta añadidura a mi modus vivendi, vivir como naranja y media no me hacía exactamente feliz.

Por qué? Porque depender de alguien más nunca ha sido mi fuerte, y la lucha interna entre seguir siendo yo misma, o tratar de seguir siendo yo misma (pero dejar de hacer todo lo que he venido haciendo hasta hoy por mi misma) para convertirme en ama y señora de una casa, y vivir pendiente de la vida y necesidades de otras personas, me deja exhausta al final del día.

Hasta en el aspecto económico. Me he esforzado por terminar una carrera, me esforcé por ir más allá, cuando vi que la carrera no era suficiente, decidí por cuenta propia ingresar a uno que otro negocio en el que, debo confesar, me ha ido muy bien... y tener que dedicarme a sentarme en casa y usar la Amex del maridito... no me funciona. Particularmente si a veces me tinka que la tarjetita (por muy dorada que sea) no anda tan bien que digamos! Como diría mi abuela... "por fuera flores, por debajo, temblores"!!!

No sé, hay algo que no me termina de dejar segura. Y se supone que el matrimonio debe transmitir seguridad. Y todavía, todavía que ni estoy casada, lo termino de sentir.

Es más, me siento más segura sola, y la perspectiva de perder esa seguridad es la que me tiene intranquila.

Creo que necesito otro chocolate.

Read more...

jueves, 18 de septiembre de 2008

Sorpresas

Anoche fue gracioso.
Mientras pagaba la cuenta de la cena (porque él se olvidó la billetera) y abrigaba en sus ojos la esperanza de que todo estaba bien, lo llamaron al celular por "cosas de la chamba".

Digamos que es la primera vez que eso sucede, y quizá por eso me sorprende. Digamos que es la primera vez que lo llaman a las 9 pm por cosas de la chamba, y como es día de semana, no hice preguntas.

Digamos que la velocidad con la que salió corriendo, olvidándose que yo no había llevado carro y que tendría que tomar taxi a casa, se debe a que pasó algo realmente urgente en su trabajo.

Digamos que al llegar a casa lo llamé y tenía el celular apagado, porque entró a una reunión urgente y no quiso ser interrumpido.

Digamos que es mediodía y no me ha llamado para explicarme lo que pasó, porque se le ha olvidado entre tantas cosas. Digamos que de alguna forma todo ésto me extraña, y al mismo tiempo, no me termina de sorprender tanto.

Digamos que sigo pensando en lo que quisiera decirle cuando me llame, o si debo llamarlo yo.
Digamos que es casi hora de almuerzo, y no tengo hambre.

Mejor ya no digamos más.

Read more...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Tonta tontísima

Ya no estoy muy segura si creerle o no.
Ya no sé si lo que estoy haciendo está bien o mal, pero me he caracterizado desde que era una niña por querer hacer siempre las cosas bien, y tratar de hacerlas bien a la primera. Es decir, siempre me he considerado eficiente. Lo hago bien, y rápido.

Pero por alguna razón, éste aspecto de mi personalidad jamás ha ido de la mano con mi vida sentimental o amorosa. Me enamoro hasta el tuétano, caigo rendida a los pies de la persona que logró enamorarme, y vivo en las nubes por todo el tiempo que dure el enamoramiento.

Y lo sigo haciendo. Y sé que una parte mía, la parte intelectual se alerta y puede ponerme a la defensiva en mi contra, chantajeándome y boicotéandome a mi misma. Y no me lo permito.

Creo que la búsqueda de la felicidad de cada uno también tiene un componente muy importante en la búsqueda de una pareja que pueda satisfacer las necesidades que uno pueda tener. Pero cuáles son, en realidad esas necesidades? No se trata de elaborar un currículum o una lista de requerimientos personales cada vez que conoces a una persona, y tras entrevistas y procesos seleccionadores elegir al mejor candidato. Y quizá, si lo hiciéramos, de verdad elegiríamos al mejor postulante? Ahí es donde la razón pierde, valga la redundancia, la razón, y escuchamos a esa pequeña voz que se hace tan, tan fuerte y que nos grita "Ese no! Ese sí! Es lindo!". Y caemos.

En inglés, literalmente se dice "to fall in love", es decir, caer en el amor. Y a veces, eso es lo que siento, muy por dentro. Porque si bien mi alma, mi sonrisa, mis caricias y mis besos dicen que todo está bien, mi sentido común, mis antenitas de vinil detectan la presencia del enemigo.

Yo soy feliz con mi novio, ha pedido mi mano hace un tiempo y estamos buscando todavía la fecha idónea para la boda, y viendo todos los presupuestos y gastos que tendríamos que afrontar. Él con su eterno "no te preocupes por la plata, yo me encargo" y yo siempre preocupándome. Porque la verdad es que, si bien me encantaría seguir sintiéndome la princesa encantada del cuento de hadas, y seguir mirándolo y viéndolo como el príncipe azul con la billetera llena de tarjetas doradas, creo que estoy cometiendo un grave error con esa apreciación...

Y creo que por el momento, no debo de presentar mi carta de renuncia, porque algo, algo no me termina de cuadrar.

Read more...

martes, 2 de septiembre de 2008

Abre grande!

Ja, el título de éste primer artículo es alusivo a la frase con la que nos recuerdan la mayor parte de pacientes a los que atendemos. En mi caso, siempre he tratado de relajar a los pacientes con alguna broma, personalizando la atención, porque realmente es desagradable que el odontólogo te hable sobre tontería y media mientras sostiene una fresa puliendo las piezas dentarias y el paciente cierra los ojos con cierto temor. Lo sé porque pues, también he sido paciente.

Pero éste primer post no se trata sobre eso, no se trata sobre ser odontóloga ni sobre si soy graciosa o no con mis pacientes... quería empezar éste artículo hablando un poquito sobre mi, porque si bien he creado éste espacio como una forma alternativa de expresarme y tener un sitio semi privado y anónimo donde poder relatar mi visión de la realidad, también lo he creado con la secreta ilusión de ser leida y de conocer un poco más a otras personas que habitan el ciberespacio, sobre el que tanta gente comenta y que me parece tan interesante. Total, si otros puede, por qué yo no? Jaja.

Espero que todo vaya bien por ese lado, y nada. Así empiezo! Así que... "hola!".

Read more...

Mi blog

Treinta cosas que hacer cada día, y decidí agregar una más. Decidí abrir un blog, un pequeño espacio privado donde poder compartir mis experiencias, mis anhelos, mis frustraciones y mis alegrías.

Soy dentista de profesión y amo mi carrera, pero mi impulso diario a mejorar mi calidad de vida me ha llevado por otros derroteros, que debo agradecerle a Dios, me están llenando de felicidad. Espero que el compartir mi historia, les alegre el día, y si pueden, aprendan algo conmigo.

  © Blogger template Cool by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP